El
diccionario de la RAE define el término identidad
como el “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que
los caracterizan frente a los demás”. En el espacio digital mantendremos la
esencia de este significado pero añadiendo el matiz que nos llevaría a este
otro: “habilidad de gestionar de manera eficaz la propia visibilidad,
reputación y privacidad en la red como un componente inseparable del conjunto
de nuestras habilidades digitales” (Giones & Serrat, 2010) (Construcción de identidad digital
profesional de estudiantes y docentes).
La
identidad digital no existe a priori, debemos crearla y vincularla unívocamente
al individuo o al colectivo y esto lo haremos mediante las herramientas web 2.0
que tenemos al alcance. La identidad digital se va construyendo de forma activa
aportando textos, imágenes, vídeos, … a internet. Una identidad digital bien
gestionada y homogénea con la identidad analógica no sólo repercute en una vida
más activa en todos los ámbitos sino que también tiende a consolidar un
entramado social más sólido fuera de Internet. Sin embargo, la construcción de
la identidad digital está ineludiblemente ligada al desarrollo de habilidades
tecnológicas, informacionales y una actitud activa en la red, participativa,
abierta y colaborativa. (La
gestión de la identidad digital: una nueva habilidad informacional y digital).
A la hora de afrontar la ayuda
que, como docentes, debemos proporcionar a nuestros alumnos para que éstos se
enfrenten a la construcción de su identidad digital, tenemos que inculcar en
ellos unos referentes éticos (código de buenas prácticas) que les ayuden a
evitar situaciones desagradables o comprometidas (La
identidad digital vista por un profesor):
:
- Subir una imagen reciente para nuestro perfil. En esa foto, no se debe aparecer haciendo gestos extraños o desagradables, y mucho menos en situaciones comprometidas de las que después uno se pueda arrepentir.
- Nunca insultar o faltar al respeto de ninguna manera.
- Tratar siempre de ayudar a los compañeros.
- Si se reciben mensajes privados, hay que responder. Agradecer las alabanzas que recibamos. Desmentir si se nos critica. Si se ve contenido ofensivo o inapropiado, informar a nuestro profesor.
- Hay que recordar que la red es una extensión de nosotros.
- Antes de publicar algo, hay que pensar si nos conviene hacerlo y qué tipo de información queremos proyectar.
- Configurar las opciones de privacidad de nuestro perfil en las redes sociales.
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